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SENTIR.

Foto del escritor: Ismael López
Ismael López
20 feb 2021
2 min de lectura

Sentir. Experimentar o percibir sensaciones producidas por causas externas o internas a través de los sentidos.


Sentir. Sentirse querido. Sentirse arropado. Sentirse culpable. Sentirse responsable. Sentirse partícipe. Sentirse envidiado. Sentirse valorado. Sentirse defraudado. Sentirse satisfecho. Sentirse mal. Sentirse bien. Sentir, qué bonito es sentir.


Sentimientos, cosa del día a día. Positivos o negativos, que importantes son. Siempre tratando de tener un equilibrio entre ambos. Sin duda, son difíciles de controlar y en muchas ocasiones el cuerpo y la cabeza te van guiando sin darte mucha cuenta de ello.


Mostrarlos o no es algo muy personal. La capacidad de filtrar a que personas mostrarlos y a quien no, también creo, es importante.


Creo que últimamente cuento con personas en mi entorno a las que puedo mostrar cómo soy y cómo me comporto, y es algo que me hace sentir realmente bien.



Actualmente sigo trabajando junto a Jordan en la tienda Velodrom Barcelona, dónde todos los trabajadores pasamos muchas horas y compartimos café por la mañana, trabajo, charlas, opiniones, salidas en bicicleta al mediodía, comida, más charlas, de nuevo compartimos otro café, más trabajo, alguna merendola guarra, trabajo y el cansancio de las 20:45 cuando acaba el día de trabajo.


Mucho compartido y, al final, también se comparten muchos sentimientos.


Probablemente al medio día, después de trabajar las primeras 4 horas de la mañana y cuando nos disponemos a hacer el “lunch ride” es cuando aparecen muchos “sentires”.


Cansancio y pereza. Un día unos y un día otros, nos apretamos entre nosotros para no fallar y hacer el esfuerzo de vestirse de ciclista y salir a la carretera o al monte.


Libertad. Salir del local y que te toque el aire en la cara después de un buen rato trabajando es jodidamente maravilloso.


Después, depende del día y durante la salida puedes sentirte de mil maneras. Aunque siempre acaban predominando las risas y el buen rollo, cosa que invita a sentirse más que bien.


Lo mejor, sin duda, llega al acabar esa salida de medio día que para todos significa, entre otras cosas, un gran momento de desconexión y de cargar pilas para afrontar la tarde de trabajo con la mente más fresca, aunque casi siempre, con más dolor de piernas.



Entonces es cuando te sientes realizado, alegre, cansado también, pero contento de haber podido desconectar un ratito de todo lo que supone trabajar en una tienda de cara al público y, especialmente, de trabajar en Velodrom.


Día tras día pienso en las 12h que paso en Barcelona y el poco esfuerzo que me supone ir y volver cada día desde Santa Perpètua. Cada día le doy más importancia al hecho de sentirse valorado y es que, sin ese sentimiento, nada funciona igual.


Bien rodeado me siento bien.


IL.


 
 
 

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